La voluntad de crecer en la fraternidad y la escucha de todos los cristianos presentes en Tierra Santa se expresa en la carta que los ordinarios católicos de la región dirigieron a los responsables de las demás Iglesias en el marco del proceso sinodal. El Patriarca de Jerusalén de los latinos, Pierbattista Pizzaballa, que firma el texto, subraya la intención misionera común de este viaje.