El padre Abayomi relata los momentos de miedo que vivió el domingo de Pentecostés: "Los niños se aferraban a mí, diciéndome que rezara". Relata que recorrió los hospitales para visitar a los heridos y refiere el número de muertos. Reitera que el gobierno debe implicarse en garantizar "la seguridad de la vida y los bienes de los ciudadanos". Y se adelanta al viaje del Papa a África: "su presencia de paz será el abrazo de la Iglesia universal para nosotros".