El presidente de la Pontificia Academia para la Vida se refirió a las cifras proporcionadas por el Informe de Amnistía Internacional sobre la pena de muerte, que documenta un número creciente de ejecuciones frente al reducido número de países que la practican: «El magisterio es esperanzador, concordante y fuerte al subrayar la oposición a esta crueldad, que las Escrituras ya prohibían desde los tiempos de Caín»