Principios de defensa y solidaridad
No hay probablemente una reflexión más oportuna en este momento que la que versa sobre la ética de la guerra.
Parece que estamos empeñados en volver, con la salvedad de las analogías de la historia, a los tiempos de la Guerra Fría, como poco.
Por eso es necesario plantear la ética de la guerra, no sólo la política de la guerra. Y hacerlo desde la evolución histórica y a la luz de los debates actuales.
Calidad filosófica científica
De ahí que este libro del catedrático de filosofía moral de la Universidad de Salamanca sea particularmente oportuno.
El profesor Enrique Bonete tiene el olfato de publicar sobre cuestiones de actualidad. Lo hizo con la ética de la neurociencia, después con la de la eutanasia, entre otras. Y además desarrolla los tratados con un enfoque de calidad filosófica científica, de perspectiva cristiana, que implica no obviar determinadas cuestiones, y de facilidad pedagógica.
Habría que decir que pertenece a esa generación de intelectuales católicos imprescindibles, entiéndaseme bien lo que significa católico. Personas para las que su vida es un testimonio también de fe, de esa fe como forma de conocimiento, que no es incompatible con el uso de la razón.
Como nos recordó no hace mucho Alejandro Ruiz en una tribuna periodística, “si nos paramos a pensar, a bote pronto, parece que todos tenemos en mente la idea cervantina reflejada en el mismísimo Quijote en el sentido de que “la guerra será justa si persigue alcanzar o mantener la paz, quizás como recurso defensivo ante una agresión, pero será ilegítima cuando pretenda sojuzgar o busque la rapiña”.
Tesis del libro
¿Qué es lo que ha estudiado y a qué conclusiones ha llegado el profesor Enrique Bonete?
Partamos de la tesis del libro. Hay dos teorías que son negadoras de lo que entendemos por guerra justa: el pacifismo idealista y el belicismo realista. Ante este marco, “la tesis que voy a desarrollar, -afirma nuestro autor-, a lo largo de esta obra es que la ética de la guerra ha de ser considerada como una posición intelectual intermedia entre el pacifismo y el belicismo, siguiendo en parte la estela de Michael Walzer y de Norberto Bobbio”.
Dos definiciones de guerra
En el sustrato del libro nos encontramos con dos definiciones de guerra. “La guerra es el infierno”, que escribiera el general William Sherman, y “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, de Karl von Clausewitz.
A partir de ahí el profesor Bonete Perales se adentra en hacer una historia de lo que en la filosofía, por lo tanto, los filósofos, se ha dicho sobre la guerra.
Desde los clásicos griegos y latinos, pasando por los medievales cristianos –Agustín de Hipona, Juan de Salisbury y Tomás de Aquino-, siguiendo a través del humanismo, los pensadores españoles del XVI –Juan Luis Vives, Francisco de Vitoria y Francisco Suárez-, el contractualismo de Hobbes, Locke y Rousseau, la filosofía alemana, hasta llegar al pensamiento político del siglo XX y del XXI.
Principios de defensa y solidaridad
Todo ello aboca a un capítulo final con un esbozo de la ética de la guerra en el que se ofrecen criterios claros y distintos para los ámbitos clásicos de la Ethica ad bellum (antes de la guerra) desde los principios de defensa y solidaridad; Ethica in bello (durante la guerra), protección y humanidad; y Ethica post bellum (después de la guerra), responsabilidad y reparación.
Un hexálogo que nos permite revitalizar la tradición clásica de la guerra justa, “ a pesar –o por ello mismo- la horrible destrucción y acumulación de cadáveres que están provocando los conflictos armados de estas últimas décadas y los más recientes que con alto impacto difunden los medios: en Ucrania y en Gaza”.
Ética de la guerra
Enrique Bonete Perales
Tecnos
Ética de la guerra.