"La riqueza de su magisterio no tiene parangón"
Problemas sociales contemporáneos
El cardenal Antonio María Rouco, uno de los colaboradores más estrechos de San Juan Pablo II en Europa, ha concedido una entrevista al medio norteamericano The Pillar, con motivo del 20 aniversario de la muerte del papa polaco el pasado 2 de abril.
"La riqueza de su magisterio no tiene parangón"
El periodista le pregunta sobre la charla-coloquio en la que participó el pasado mes de octubre en el Real Casino de Madrid con motivo del 40º aniversario del segundo viaje de Juan Pablo II a España, acto del que informó Religión Confidencial: Usted dijo: "La riqueza del magisterio de Juan Pablo II no tiene parangón en la historia de la Iglesia". ¿Por qué piensa eso?
El cardenal Rouco responde: "Quizás fue un poco exagerado, pero es cierto. Me refería principalmente a su forma distintiva y profundamente personal de ejercer el magisterio papal, que es, ante todo, el deber fundamental de un papa: confirmar a sus hermanos en la fe. Desde una perspectiva magisterial, creo que ningún pontificado en los últimos 500 años ha sido comparable al de San Juan Pablo II. Abordó las grandes verdades de la fe, que fueron cuestionadas implícita y explícitamente tras el Concilio Vaticano II con críticas que excedían las enseñanzas del Concilio, e incluso las contradecían en ocasiones".
Problemas sociales contemporáneos
Realizando un resumen de su pontificado inmerso en crisis antropológicas y teológicas desde 1960, Rouco añade que su pontificado fue "uno de los más originales y significativos de la historia papal moderna, particularmente desde el Concilio de Trento".
El arzobispo emérito de Madrid no se olvida de mencionar que Juan Pablo II se adentró profundamente en los problemas sociales contemporáneos, desarrollando una teología del trabajo, reflexionando sobre el bien común y reafirmando el vínculo entre la libertad y la justicia social.
Charla-coloquio con el cardenal Antonio María Rouco Varela.
"Don extraordinario"
"Todo esto demuestra la coherencia doctrinal de su pontificado. Su principal preocupación fue siempre confirmar a sus hermanos en la fe, y de ahí surgió su preocupación por los problemas de la humanidad. Y todo esto fue acompañado de una incansable evangelización personal, especialmente entre los jóvenes", subraya.
Dice también que Juan Pablo II tenía un don extraordinario para llegar a personas de todos los rincones del mundo, pues iba a todas partes. "No visitó China ni la Unión Soviética porque no se lo permitieron".
"Este profundo sentido de vocación sacerdotal -continúa Rouco- de ministerio pastoral y de ser sucesor de Pedro y Vicario de Cristo sólo puede calificarse de extraordinario".
Nombrado Doctor de la Iglesia
Le pregunta el periodista de The Pillar si teniendo en cuenta todo lo que el cardenal ha dicho de San Juan Pablo II "parece que deberíamos pensar si debería ser nombrado Doctor de la Iglesia".
Y Rouco responde: "Bueno, en ese sentido también hay que hablar de Ratzinger, que estuvo detrás de todo esto todo el tiempo. Doctrinalmente, San Juan Pablo II y Benedicto XVI son inseparables".
El cardenal Antonio María Rouco ha descrito el pontificado de San Juan Pablo II como “heroico y martirizante”.